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„Krzyż pośrodku Księżyca” – “La Cruz en el Ombligo de la Luna”

Jacek Bartyzel

La Cruz en el Ombligo de la Luna

Historia e ideario del sinarquismo mexicano y de la organización católica subterránea del Yunque (1932 – 2012)

serie REKONKWISTA, tomo VIII

Agencja Wydawniczo-Reklamowa ARTE, Biała Podlaska, 2012, ISBN 978-83-60673-09-6, págs. 516

Krzyż pośrodku księżyca

Resumen

El objeto de este estudio es la historia y el pensamiento socio-político del movimiento nacional-católico mexicano llamado sinarquismo y de la organización católica clandestina El Yunque.

Desde el punto de vista formal, el sinarquismo existe –bajo el nombre de la Unión Nacional Sinarquista (UNS)– desde el 23 de Mayo de 1937, pero sus raíces, que provienen de una organización secreta Legion(es) y luego La Base, son por lo menos cinco años más antiguos. La UNS fue creada en un momento particularmente dramático de la historia de México, cuando –con la caída de la sublevación popular llamada la cristiada y el comienzo del apogeo del proceso de institucionalización de la Revolución Mexicana– la Iglesia católica en este país, ya practicamente ilegalizada con las normas rigurosas de la constitución de 1917 y las leyes dictadas en su desarrollo durante los años 20, quedó al borde de aniquilación institucional –en la mayoría de los estados no se aceptaba siquiera el culto– y los incesantes asaltos a los eclesiásticos y los católicos laicos por los combatientes de las Camisas Rojas fueron acompañados de la ateización general, llamada educación socialista, que en algunos estados fue acompañada por la introducción del culto masónico oficial.

Creado con el acuerdo expreso de la jerarquía eclesiástica, y controlado por ella, el sinarquismo fue pensado como la salida de esta situación catastrófica para el catolicismo mexicano. La fórmula admitida del movimiento ciudadano y social, que manifestaba públicamente y en una manera organizada (pero pacífica) sus convicciones fervorosamente católicas, impregnada por el misticismo social, el mesianismo “apocalíptico” y la disposición a sufrir martirio, llevó a resultados inmediatos e inesperados. En su fase culminante, es decir en los años 1940-1942, bajo el liderazgo carismático de Salvador Abascal Infante (1910-2000), su cuadro uniformado, disciplinado y hasta fanático –que se consideraba como una Milicia del Espíritu que lleva la guerra santa contra el comunismo y la judiomasonería– alcanzaba, según algunas estimaciones, más de cincuenta mil miembros. En el núcleo histórico de México, es decir la región más catolicizada de Bajío (los estados de Michoacán, Guanajuato, Jalisco y Querétaro), uno do cada seis habitantes pertenecía a la UNS.

No obstante, el éxito espectacular alcanzó pronto el punto crítico, tras el que la curva ascendente empezó a descender, culminando en una escisión a los finales del año 1944. Desde entonces existían dos organizaciones paralelas que usaban el mismo nombre de la UNS. El bloque (al principio minoritario) que se quedó fiel al mando clandestino, que significaba mantener la fórmula cívico-social y apolítica, ha sido usualmente llamado disidente, pero su actividad ya empezó a extinguirse a partir de 1947, cuando La Base probablemente fue disuleta. A pesar de la revitalización temporal de este corriente en los años 1996-2007 bajo el liderazgo de Clemente Gutiérrez Pérez, últimamente se ha caído en estado de letargo hasta el punto de que quizás podamos hablar sobre él en tiempo pasado. Pero el segundo bloque, el que ha negado a obedecer La Base, por lo que es llamado independiente, tiene una historia mucho más rica (su período más glorioso fueron los años 1951-1954, cuando su jefe era Juan Ignacio Padilla) y aún sigue vigoroso, aunque en el sentido ideológico su historia es la de heterodoxia sinarquista, primero por la desviación político-partidista del Partido Fuerza Popular (1946-49) al Partido Demócrata Mexicano (1971-98), luego (a partir de 1959) por la influencia de la idea de democracia cristiana, finalmente por una nueva corriente de las últimas decádas de una suerte de sinarquismo trascendente, que se desprende de la ortodoxia católica en favor de la espiritualidad aconfesional.

Por otro lado, la Organización Nacional del Yunque es una entidad clandestina, establecida probablemente en Puebla en 1955, pero su existencia actual no es evidente. Hasta el principio del siglo XXI no se ha conocido nada sobre ella, pero especiamente en la época tempestuosa de las revueltas de los años 60 y 70 del siglo pasado y la confrontación, frecuentemente física, con la extrema izquierda, desempeñaron un papel conocido y significativo sus numerosas y manifiestas organizaciones de fachada, especialmente en el ambiente universitario, como el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO) o el Frente Universitario Anticomunista (FUA), y fuera de ellos –el Desarrollo Humano Integral y Acción Ciudadana (DHIAC). El fundador y líder carismático del Yunque hasta su muerte trágica en 1979 fue el ingeniero Ramón Plata Moreno, aunque el carácter de esta organización y sus relaciones con el sinarquismo son dificíl de aclarar. Si bien hay que rechazar la hipótesis promovida acá y allá de que el verdadero fundador y líder del Yunque fue Salvador Abascal, no obstante el ideario de esta organización –restaurar en México el Estado Católico, el orden temporal conforme al evangelio y la declaración de guerra contra el “marxismo diabólico” y “judiomasonería”– se corresponde plenamente a las convicciones de Abascal.

El libro se compone de cuatro capítulos. El primero, titulado La revolución interminable. Un vistazo a la historia de las peleas de los católicos y conservadores contra los liberales y la masonería desde la independencia hasta la insurección de los cristeros, presenta dicha confrontación, empezando con el Grito de Dolores de Miguel Hidalgo, por el Plan de Iguala (1821) del general Agustín de Iturbide, la proclamación y la caída (1822-23) del Primer Imperio Mexicano, la república a ratos federal y centralista (1823-53), la dictadura de general Santa Anna (1853-55), la revolución liberal de Ayutla y la trienal Guerra de Reforma (1855-61), Segundo Imperio (1863/64-67), la República Restaurada (1867-76/77), la dictadura quasi-constitucional del presidente Porfirio Díaz (1876/77-1910/11), hasta la Revolución Mexicana (1910-17), la constitucionalización del estado revolucionario y la fundación de los cristeros (1926-29).

En el segundo capítulo, Génesis y historia de la Unión Nacional Sinarquista, a partir del telón de fondo –la radicalización del anticatolicismo del estado postrevolucionario en la época del cardenismo „comunistizado” y, por otro lado, el intento desesperado de la repetición de la cristiada (la segunda)–, vamos a presentar la génesis, fundación oficial y desarrollo dinámico de la UNS en los años 1937-41, el intento de realizar la utopía del microestado sinarquista en la colonia María Auxiliadora de California Baja (1942-44), la crisis y escisión (1944/45), de la que resultó la división persistente en dos bloques.

El tercer capítulo, „La segunda conspiración” católica: El Yunque, presenta los anales de la clandestina Organización Nacional del Yunque, su diversidad interna y el conflicto en torno a la respuesta a la crisis de la Iglesia tras el Concilio, su relación con –por un lado– el sinarquismo y –por otro– el sedevacantismo y finalmente su supuesta penetración del Partido Acción Nacional y, a través de ella, de las instituciones del Estado trás el año 2000.

El cuatro, último y más extenso capítulo, Ideario sinarquista, trata del sentido del ideario del sinarquismo mexicano, que es nacional-católico, es decir simuláneamente nacionalista, en el sentido del nacionalismo histórico y cutural, pero no étnico, y católico en su fidelidad ortodoxa a la enseñanza dogmática, moral y social de la Iglesia Romana. Es preciso definir el nacionalismo sinarquista como hispano-católico, pues aprueba el origen español del México contemporáneo y subordina los fines temporales y materiales de la nación a los fines espirituales y sobrenaturales de cada ser humano como el imagen de Dios, redimido y llamado a la salvación. Como tal, el nacionalismo sinarquista se contrapone a todas las fuerzas que reconoce como obstáculos a esa vocación del hombre, que considera sobre todo satánicos: la revolución, el protestantismo, la judiomasonería, el laicismo, el liberalismo y la democracia atea, el socialismo y el comunismo. Este movimiento, por causa de las circunstancias temporales de su fundación, ha mostrado en sus inicios varios rasgos externos semejantes a los del fascismo, como el uniforme, la disciplina, los ritos y símbolos, pero en lo doctrinal se diferenciaba considerablemente y al nazismo de Hitler incluso lo condenaba. Pertenece entonces a otra familia política, la de las formaciones autoritario-conservadoras. Sensu lato conservador, en el sentido atribuido a este término de la filosofía política, más rigurosamente debe ser definido como tradicionalista, popular y contrarrevolucionario. Rechazando la ideología democrática, con su actitud de la soberanía del pueblo y la de democracia liberal, percibida como una fachada que esconde la verdadera plutocracia, sí es democrático en el sentido de la democracia comunitaria y orgánica, es decir la que representa no los individuos atomizados sino las comunidades naturales y concretas, empezando con la familia. Tambien se sitúa fuera de la alternativa entre capitalismo abstencionista y socialismo colectivista, pues en su programa de economía solidaria y comunitaria el sinarquismo acepta la doctrina social de la Iglesia, expresada en las encíclicas sociales de León XIII y Pío XI. El programa político-constitucional del sinarquismo está tambien estrechamente ligado a la enseñanza tradicional de la Iglesia, que obliga a la comunidad política a alabar a Dios y a respetar la fe católica coma la única verdadera, como el fundamento de la legislación, la educación y la moralidad pública: a respetar y realizar, pues, el Reinado Social de Cristo.

Respecto de sus fuentes, puede definirse el sinarquismo como una mezcla de la tradición indígena, el patrimonio del Virreinato de la Nueva España, el monarquismo del fundador de la independencia de México –Agustín de Iturbide–, el programa de restauración del Partido Conservador del siglo XIX, el ultramontanismo de los católicos del período del porfiriato, el catolicismo social del Partido Católico Nacional y la Asociación Católica de la Juventud Mexicana, el movimiento de la resistencia civil contra la opresión del gobierno revolucionario despues de 1917 (Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa) y la epopeya heróica de la cristiada militar, así como, finalmente, el patrimonio del catolicismo social de los siglos XIX y XX de la Europa occidental, los sistemas corporativo-cristianos de Austria (E. Dollfuss) y Portugal (A. Salazar), pero especialmente de varias corrientes del pensamiento español: la Falange Española (J. A. Primo de Rivera), el nacionalcatolicismo (M. Menéndez y Pelayo, R. de Maeztu) y el carlismo (J. Vázquez de Mella). Los propios sinarquistas subrayan particularmente su consanguinidad con el Legiunea Arhanghelului Mihail (C. Z. Codreanu) rumano –un movimiento comparable respecto a un rasgo, sin el que esa caracterización sería drásticamente incompleta, es decir el misticismo religioso-social, el espíritu del sacrificio y el culto de los mártires.

Sinarquismo es una palabra que etimolígicamente significa „con autoridad, con orden, con gobierno” (Clemente Gutiérrez Pérez).

Indice

Introducción

Capítulo primero: La revolución interminable. Una visión de la historia de las luchas de los católicos y conservadores contra los liberales y la masonería desde la independencia hasta la insurección de los cristeros

  1. El camino hacia la independencia y el primer Imperio
  2. ¿Qué República?
  3. La “dictadura del sable” conservadora
  4. La revolución de Ayutla y “Guerra de la Reforma”
  5. Segundo Imperio
  6. La República Restaurada y la caída del Partido Conservador
  7. La convivencia en el sistema del porfiriato
  8. La Revolución Mexicana
  9. La tiranía de Calles
  10. La Cristiada

Capítulo segundo: Génesis e historia de la Unión Nacional Sinarquista

  1. Modus moriendi de los católicos en el Estado revolucionario de los años 30.

            La educación socialista

            La segunda cristiada

            El cardenismo

  1. La “protohistoria” del sinarquismo: Legion y Base
  2. La organización, los lideres y el programa del UNS

            Sinarquismo y cristerismo

            La hipótesis del “complot nazi”

  1. La ofensiva del sinarquismo: 1937-1941
  2. De la utopía a la división: 1941-1944
  3. El sinarquismo dividido

            El  sinarquismo “disidente” (UNS-CAC)

            El sinarquismo “independiente” (UNS-MTB)

            Hacia la “democristianización” del sinarquismo

            El Partido Demócrata Mexicano (PDM)

            Hacia una nueva división y la “reconstrucción nacional”

Capítulo tercero: “La segunda conspiración” católica: El Yunque

  1. El catolicismo inflexible como el yunque
  2. La guerra civil de los tradicionalistas
  3. ¿Descomposición de la organización o la conquista del Estado?

Capítulo cuatro: El ideario sinarquista

  1. Una digresión: la historia general del concepto de “sinarquía” y de las concepciones del sinarquismo

            El sinarquismo esotérico

            El sinarquismo tecnocrático

            La sinarquía como “anti-Iglesia” y “el Gobierno del mundo”

  1. El concepto de sinarquía en el sinarquismo mexicano

            Origen del nombre

            Significado del concepto en la doctrina de la UNS

  1. El sentido ideal del sinarquismo mexicano

            El nacionalismo

            Hispanidad

            Los enemigos de la “nación hispano-católica”

            La quintaesencia del enemigo: imperialismo yanqui

            Nacionalismo sinarquista versus nacionalitarismo revolucionario

            ¿Fascismo mexicano?

            El sinarquismo, el falangismo español y el franquismo

            ¿Estilo fascista?

            ¿Conservadurismo o tradicionalismo popular?

            La democracia sinarquista: demodulia y comunitarismo

            Fuera del leseferismo y el socialismo

            La contrarrevolución y la contraculturación

            El catolicismo

            El Estado cristiano

            La “tentación democristiana”: presentación y resistencia

            La espiritualidad panenteísta del “sinarquismo trascendente”

  1. Colofón

Observaciones finales

Apéndice: la selección de los documentos programáticos del UNS

Bibliografía

Resumen

Indice onomástico

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